Rendir homenaje es contar la historia: Paco Ignacio Taibo II

Pino Suárez decía: Nos van a matar seguro. Y Madero: No, no, no

Paco Ignacio Taibo II

De todas las historias terribles de la historia de México, ésta es una de las más rudas, de las más ásperas, dolorosas, porque es la historia de una cadena de traiciones contra un hombre esencialmente bueno, un demócrata que fue capturado en la maraña de las conspiraciones, externó Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica.

Así durante la ceremonia por el 106 aniversario luctuoso de Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, encabezada por el Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador, dijo que cuando uno entre en la pequeña historia del golpe militar contra el gobierno legítimo de Francisco I. Madero, entra en la maraña de una serie de intereses construidos a cuál más sórdido.

Las crónicas de la época dan noticias como siempre en México, de cosas extrañas como que aquellos meses sobre la Ciudad de México volaban millares de zopilotes. Esto en un país donde los símbolos se han vuelto la elección de todos los días parecía prever lo que iba a suceder.

Francisco I. Madero

De alguna manera los pactos que había establecido Madero para darle una salida lo menos violenta posible al proceso revolucionario después del triunfo en Ciudad Juárez, habían dejado relativamente intacto la estructura del ejército porfiriano. Y cuando uno dice la estructura del ejército porfiriano dice una serie de generales que habían vivido los últimos años de la dictadura de Porfirio Díaz íntimamente vinculados a la represión y masacre de los yaquis, a las luchas contras las mayas, a la actitud de saqueo y tierra quemada contra las zapatistas en Morelos.

Esta casta reaccionaria incrustada empezó a conspirar casi inmediatamente. No eran los únicos, los medios de comunicación conservadores participaron activamente en esta campaña. Si uno recorre las páginas de la prensa de aquellos años encontrará decenas y me atrevería decir centenares de caricaturas insultando a Madero, minimizándolo, calumniando.

Encontrarán noticias sobre lo corrupto que era él y lo corrupto que era su hermano. Todas ellas falsas. Y, desde luego, la injuria. Por su tamaño, Madero era llamado por la prensa reaccionario ‘El enano del tapanco’. Y reproducían una y otra vez caricaturas ofensivas; esto estaba vinculado a una tercera pata de la mesa de la conspiración, agregó Paco Ignacio Taibo II.

La presencia de uno de los embajadores más siniestros que hayamos tenido de los Estados Unidos en este país, Henri Lane Wilson, que a su vez estaba vinculado a los más sórdidos intereses de las empresas transnacionales petrolera, maderera y, que, además, odiaba a Madero, porque Madero se había negado a darle una beca, lo cual era el colmo darle una beca a un embajador extranjero.

Si esto tenía un peso enorme, estaban los generales que habían fracasado en los previos intentos del golpe, Reyes, Díaz y que estaban en esos momentos en la cárcel. Y el alma mater de la conspiración, el general Mondragón, que era famoso porque había mejorado un rifle que sólo tenía un ejemplar que se lo había regalado a Porfirio Díaz, el famoso rifle Mondragón, que es muy bonito, pero no sirve y que supuestamente había sido el gran artillero en la renovación, en la artillería, en los fuertes de Veracruz, artillería que por razones de corrupción nunca funcionó.

Esta pleya de conspiradores fueron construyendo de una manera profunda una conspiración para dar un golpe militar y el golpe se produce. Lo que pasa que es un golpe extraño, a la mexicana. Toman varias escuelas militares. Toman dependencias del Ejército con la complicidad de mandos superiores y sacan de la cárcel a Reyes y a Díaz y van hacia Palacio.

Y curiosamente Palacio había sido tomado en las primeras horas, este Palacio, por una parte, de la conspiración, pero un contragolpe interno, de un grupo de militares leales al gobierno los había sacado de Palacio y había derrotado la primera parte del golpe.

De manera que cuando la gran caravana de alzados llega al Zócalo los van a recibir soldados leales a la legalidad republicana a punta de ametralladora. Curiosamente estaría ahí un marino, sí, Bassó que iba pasando y cuando se dio cuenta de que estaba en marcha una conspiración, se puso en la línea, vino y dijo: “Yo sé manejar ametralladora”, probablemente la misma ametralladora que produce la muerte de Reyes a unos metros de aquí.

El golpe por lo tanto fracasa en su primer momento, pero los alzados se repliegan a la Ciudadela, la Ciudadela era, aquellos momentos, el gran polvorín de la Ciudad de México, ametralladoras, cañones, municiones, rifles, y se atrinchera.

Es curioso que estos golpistas, que siendo una inmensa mayoría llegaron a movilizar más de tres mil hombres, son incapaces de avanzar para constituir el golpe, sino que se van a esconder en la Ciudadela.

Para esto Madero advertido, apela a lo que tiene al lado en el Castillo de Chapultepec, son los cadetes, y esta es la primera respuesta brillante de las páginas que nos ponen de buen humor y nos repletan de confianza.

Los cadetes le hacen la escolta, le hacen la guardia y avanzan hacia Palacio. No va a ser un avance fácil, van a ser tiroteados en la Alameda por francotiradores y logra llegar a Palacio donde se restablece el gobierno. Cercan la Ciudadela y se produce la más absurda de las guerras durante muchos días. Madero comete un error, debido a su inocencia política y designa a cargo del ejército represor del lanzamiento militar a Victoriano Huerta que estaba en semi retiro en esos momentos y no a Felipe Ángeles al que manda llamar porque se encontraba en Morelos y que se hace cargo de la artillería y la represión a los alzados.

¿Por qué Huerta?

Paco Ignacio Taibo II

Su hermano Gustavo que siempre fue más malicioso que Francisco y tenía más acerada visión del quién es quién en la política local, le dijo: ‘Por ahí no’ y mantuvo una profunda desconfianza respecto a Huerta.

Huerta va a iniciar un cerco elástico a la Ciudadela repleto de lo que en el momento se pensó eran errores, por ejemplo, mandar a las milicias en una carga de caballería, contra una Ciudadela repleta de ametralladoras y cañones que produce la muerte de cientos de combatientes.

Y mientras tanto, el subterráneo de la conspiración, por abajo de la mesa Henry Lane Wilson, embajador norteamericano está negociando entre los alzados de la Ciudadela a Mondragón y a Victoriano Huerta; incluso llega a haber sesiones de la conspiración en la embajada norteamericana.

El mundo de la Ciudad de México en aquellos momentos es muy complejo. La Ciudadela empieza a bombardear, pero ¿qué bombardea?, pues bombardea la población civil. He ahí por qué lo que se llamaría la Decena Trágica produce tantísimos muertos en la población civil.

Y los cañonazos van sin rumbo y sin decisión y hacen cosas como destruir el reloj de Bucareli o atinar en esa puerta por causalidad, porque desde la Ciudadela la posibilidad de aplicar (…) más o menos exacta era prácticamente imposible, pero el número de muertos civiles crece todos los días.

Curiosamente en esos mismos momentos a la Ciudadela llegan carruajes de los oligarcas de la Ciudad de México llevando botellas de champagne, comida a los Alzados por la parte del cerco que no se cerraba.

Es un momento verdaderamente terrible cuando, además, sabríamos después que el propio Victoriano Huerta que está manejando la represión al alzamiento está en contacto y en conspiración con los Alzados. La situación se prolonga y el hecho es que se llega al pacto entre los Alzados, Huerta y Blanquet, los otros dos generales de la segunda conspiración con Lane Wilson como figura central y deciden golpear en Palacio.

Antes de esto Madero se entera de la detención de su hermano en una encerrona que produce el propio Huerta, quizá el maderista más odiado por la reacción en México, Gustavo, que lamentablemente hemos convertido el nombre de delegación por las siglas y lo llamamos GAM a Gustavo, quien es uno de los héroes de este país, una de las figuras más limpias, más nítidas de la democracia mexicana, acusado, además de mil cosas falsas.

Se lo llevan capturado a la Ciudadela donde lo asesinan de manera brutal, 76 puñaladas, golpes de machete, le arrancan el ojo, su cadáver es irreconocible, lo reconoce su viuda por las mancuernillas que trae, porque dejan echo una piltrafa el cuerpo de Gustavo con este odio de los golpistas contra él. Y luego el golpe interno, en el momento en que los encargados de la custodia de Palacio traicionan Madero ya no tiene salida, trata de bajar por el elevador privado, llega al patio y en el patio lo capturan.

Va a permanecer dos días -si mi memoria no falla- encerrado en su despacho junto con Pino Suárez y con Felipe Ángeles mientras se cocina la transición. La transición que se cocina es lamentable, como una parte de los diputados perseguidos. Como ustedes sabrán, Huerta maneja una transición en la cual el ministro de relaciones ocupa el cargo presidencial y luego renuncia y luego Huerta siendo ministro de relaciones pasa a ser presidente en funciones.

Hay una conspiración positiva, digamos, por parte de algunos embajadores tratando de que Huerta no asesine a Madero, sino que lo dejen salir al exilio y avanza, pero en la mente de los generales conspiradores la idea de que Madero salga de México se les plantea como el terror a qué esté fuera del país probablemente dirigiendo una reconstrucción democrática y se toma la decisión de asesinarlo.

Son llevados en un día como hoy, en una noche como la de hoy, a la parte de atrás de Lecumberri, colocados frente a una pared y fusilados. Luego -como siempre en este país y con ayuda de los medios informativos- se dirá que trataron de fugarse.

Ángeles se salva milagrosamente, básicamente porque Huerta tiene miedo a fusilar a un general ante la oposición o posible oposición de otros generales y será condenado más tarde al destierro del que regresará para sumarse gloriosamente con la División del Norte de Pancho Villa. Sobre el cadáver de Madero se produce y de nuevo esta sensación de, así es México, una peregrinación laica. Los habitantes de la Ciudad de México, porque el cadáver queda tirado durante horas en el costado de Lecumberri, los habitantes de la Ciudad de México llegan a ver el cuerpo. Y se producen estos gestos semireligiosos de tocar la sangre y mancharte tu ropa con la sangre del presidente muerto.

Huerta cree tener dominado militarmente el país. Todos los generales activos aceptan su nombramiento, excepto Ángeles que va rumbo al destierro y en 10 días hay más de 200 levantamientos civiles de milicias a lo largo y ancho de todo el país; sobre todo, en aquellos lugares donde las milicias se habían construido en las fuerzas que triunfaron en la revolución contra Porfirio Díaz. Y hablamos de San Luis Potosí, de Chihuahua, el nuevo levantamiento en Morelos, los grandes levantamientos en la zona de Coahuila, los compañeros en armas en Sonora. Y nace la segunda fase de la Revolución Mexicana al grito de ‘venguemos a Madero’.

¿Qué queda para los mexicanos de hoy en nuestros manos?

El sobrio cariño y aprecio por la figura de Madero. Un hombre valiente, sorprendentemente, quien le dijo a su hermano 10 veces: ‘Respetemos la legalidad, cuidémosla’; mientras Gustavo decía: cuidado; o Villa le decía a Madero: Ándate con cuidado porque estos curros te quieren matar. Villa, con la sabiduría popular que siempre tuvo, no se equivocaba.

Queda su vocación democrática profunda, sí, queda su entrega hasta la muerte a un proyecto de reconstrucción de nación. Y quedan los brillos y las cimientes que estarían en el corazón de los rebeldes el 13, que se levantan para tirar la dictadura de Victoriano Huerta. Conmemorar es hacer historia, pero conmemorar no es hacer historia de placas de calle, de estatuas, de paredes, es verlo, verlo a Madero, chaparrito, débil, extremadamente valiente, bajando del elevador para enfrentarse a los soldados sin armas, es verlo encerrado en un cuarto, ahí con tres catres donde dormían él y Pino Suárez, y Pino Suárez decía: Nos van a matar seguro. Y Madero decía: No, no, no.

Queda nuestra relación emocional con el pasado, queda nuestra vocación de ver en Madero, en Francisco I. Madero, la siembra de futuros mejores para vivir que han hecho ellos y millones más de mexicanos construyendo un país mejor. Rendir homenaje es contar la historia. Es que cuando tienes a un chavito de 10 años enfrente le puedas decir: No, Madero no es un hombre de calle, bueno, sí es un hombre de calle, pero míralo, el bigotito, esta mirada límpida, incluso sus extraños devaneos consultando a carde que, en las noches, o su condición de vegetariano, que a mí siempre me preocupó mucho, a mí y a Villa.

Cuando Madero invita a Villa a cenar le da cena vegetariana y Villa dice: No, a dónde vamos con éste como presidente de la República, capaz y se baja del burro, del maderismo. Y cuando Madero le explica su condición de visionario, etcétera, Villa lo gana y lo convence, sobre todo lo gana, el que Villa tenía un detector de mentiras, y Madero lo pasó sobradamente. Ese Madero no queremos que se pierda, queremos que siga entre nosotros. Así concluyó el director del Fondo de Cultura Económica Paco Ignacio Taibo II, quien nos llevó por esos pasajes de la historia de México.

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